Confirman que el cuerpo hallado en Costa Rica es el de la turista estadounidense desaparecida

Las autoridades indicaron que, tras realizar el examen de huellas digitales, el cadáver pertenece a Carla Lucia Stefaniak, de 36 años, la mujer de origen venezolano que estaba desaparecida. Las autoridades creen que el crimen pudo tener un móvil sexual.
5 Dic 2018 – 10:03 AM EST

SAN JOSÉ, Costa Rica. - Las autoridades de Costa Rica confirmaron este miércoles que el cuerpo hallado en un hospedaje de un pueblo tranquilo llamado San Antonio de Escazú, en el oeste de San José, corresponde al de Carla Estefaniak, la turista de 36 años de origen venezolano que desapareció la semana pasada.

El jefe del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Walter Espinoza, confirmó la noticia después de que se verificara que las huellas dactilares del cadáver hallado correspondían con las de la turista, que era ciudadana estadounidense. Además, apuntó que se trabaja con la hipótesis de que el crimen podría haber tenido un móvil sexual, si bien hay que esperar a los resultados de la autopsia para confirmar esa teoría.

" En principio parece ser que el motivo tiene contenido sexual. Por ahora solo hay un sospechoso, pero seguimos investigando el caso, reentrevistando personas, haciendo análisis y con presencia en el lugar para definir si se trata solo de un sujeto o de varios”, dijo Espinoza.

Por su parte, el padre de Estefaniak también reconoció a su hija al ver el cuerpo en la noche del martes. "No hay palabras para expresar cuán devastados están su familia y sus amistades. Queremos que el mundo sepa que nunca olvidaremos a Carla. Nunca olvidaremos la alegría que trajo a nuestras vidas y cuanto nos hizo reír. Siempre estaremos con ella y sabemos que siempre ella estará con nosotros", indicó la familia un post de Facebook.

El único detenido hasta ahora en relación al crimen es el guarda de seguridad del hotel Le Mas de Provence, el hospedaje donde se vio por última vez con vida a Estefaniak. En una comparecencia ante los medios de comunicación, Espinoza informó que el sospechoso es Bismark Espinoza Martínez, un nicaragüense de 32 años, que llegó a Costa Rica en junio del 2018 y ejecutaba labores de vigilancia y seguridad en el lugar donde se hospedó la turista.

Según explicó, el guarda de seguridad pasó a ser sospechoso en la investigación después de que verificaran que la versión que estaba brindando "era incompatible con la realidad y presentaba muchas contradicciones".


El vigilante vivía en el mismo complejo donde se hospedó la víctima, por lo que la policía procedió a allanar ambos apartamentos en la noche del lunes. Ahí fue donde encontraron vestigios de sangre en la habitación de la víctima y se localizó el cuerpo.

Según explicó Espinoza, la víctima "falleció como consecuencia de heridas de arma blanca en cuello y extremidades superiores y además tiene un golpe contuso fuerte en la cabeza".

El jefe del organismo judicial dijo que las investigaciones continúan con el objetivo de "lograr la vinculación de manera irrefutable del sospechoso" y mantenerlo bajo prisión preventiva. "Sabemos que él estuvo cerca de ella, tuvo posibilidades de espacio y tiempo de ejecutar el hecho delictivo", apuntó.

En su último mensaje decía que se había ido la luz de su alojamiento

La familia de la venezolana, que viajó a Costa Rica para seguir las investigaciones, había reportado su desaparición el miércoles 28 de noviembre después de que no se presentara en el aeropuerto para tomar el vuelo en el que debía regresar a Miami.

En su último mensaje conocido, de la noche anterior a su desaparición, decía que llovía mucho y que se había cortado la electricidad. Estaba en la habitación que había reservado mediante Airbnb en el oeste de San José y horas después debía tomar el vuelo de vuelta a Miami. Se acababa su aventura de turismo por Costa Rica y estaba lista para volver el miércoles 28 de noviembre; había confirmado la reserva, pero nunca pudo abordar el avión.

Tras el reporte de la desaparición, las autoridades costarricenses iniciaron su búsqueda siguiendo el rastro en alrededores del hotel, después de que un vigilante dijera que la había visto abordar un auto el miércoles muy temprano. Las alertas se difundieron y sospechaban de un secuestro hasta que el hallazgo del cuerpo este lunes hizo a los investigadores cambiar la premisa.

El cadáver, que fue encontrado cerca del hotel con ayuda de perros especializados, estaba semidesnudo y medio cubierto en un pequeño bosque cercano.


El abogado del hotel Le Mas de Provence, Federico Jenkins, dijo a la prensa local que la turista ingresó a sus habitaciones el martes 27 de noviembre y estaba previsto que saliera al día siguiente. “Ingresó a la 1 pm. Luego salió por la tarde. Volvió a las 4 pm y no volvió a salir. Hubo un cambio de guarda a las 6 pm y esa persona nos dijo que a las 5 am (del miércoles) vino un vehículo a recoger la muchacha. Que él mismo le ayudó a sacar las maletas”, contó al diario La Nación.

Stefaniak había estado en zonas turísticas como el parque Manuel Antonio, el más visitado del país, en el Pacífico Central, y La Fortuna de San Carlos, en el norte. Viajó acompañada de su cuñada, quien retornó a casa el martes, un día antes de la fecha programada para su vuelta. La mujer decidió entonces hospedarse esa última noche en Escazú, a unos 20 kilómetros del aeropuerto Juan Santamaría.

El caso de Carla ha vuelto a activar las preocupaciones por la seguridad de turistas en este país centroamericano famoso por sus parajes naturales y la alta visitación internacional que alimenta la economía. Ocurre cuatro meses después del asesinato de una turista española en una playa del Caribe llamada Tortuguero y del homicidio de una joven mexicana en Malpaís, un pueblo playero del Pacífico Norte del país. Las autoridades han reforzado la vigilancia en zonas turísticas, aunque San Antonio de Escazú, en el centro del país, no estaba en el radar de estos operativos.

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